La querencia es el lugar donde el toro se siente seguro.
La contraquerencia es todo lo demás.
Ahí, precisamente ahí, ocurre algo que merece ser pensado.
Hay un momento, unos días antes de que empiece una feria, en el que todavía no ha pasado nada y, sin embargo, ya todo está ahí.
Los carteles se han hecho públicos. Los nombres están fijados negro sobre blanco. Las combinaciones, decididas. El tiempo —ese tiempo tan particular de la plaza— aún no ha comenzado a correr, pero ya ha adoptado una forma.
Una crónica sui generis de cada corrida, firmada por Antonio J. Pradel. La feria entera, pensada despacio.
Hay una forma de mirar la tauromaquia que se ha impuesto: la prisa, el resultado, la opinión inmediata. Una mirada que agota lo que ve en el mismo instante en que sucede y que, al hacerlo, reduce la experiencia a su superficie. Contraquerencia nace en contra de ese movimiento. No para negar la actualidad, sino para sustraerse a su dictado: detenerse, pensar, volver a mirar.
No es un lugar de información ni un espacio de opinión. Es un lugar de lectura atenta.
Leer la tauromaquia exige aceptar que en ella hay algo que no se deja reducir: ni a la crónica ni al juicio ni a la idea previa. Una forma de tiempo —tensa y discontinua—, un lenguaje del cuerpo que no se aprende en los manuales, una relación entre lo visible y lo que apenas comparece. No se trata tanto de explicar la fiesta, sino más bien de acercarse a lo que en ella resiste toda explicación.
Durante demasiado tiempo, el discurso taurino ha oscilado entre dos inercias: la exaltación y la defensa. La épica repetida y la justificación apresurada. Ambas hablan; ninguna piensa. Contraquerencia se sitúa fuera de ese eje. No pretende convencer ni polemizar. Aspira a otra cosa: abrir un espacio de inteligencia donde la tauromaquia pueda ser pensada sin simplificaciones, sin urgencias, sin coartadas.
Hay, además, una evidencia que conviene restituir y no olvidar: el centro no es el torero, es el toro. No como elemento, sino como condición. Su presencia introduce una verdad que no se representa, que no se ensaya, que no se corrige, y que por eso mismo obliga a mirar de otro modo. Todo pensamiento que lo desplace termina por vaciarse. Contraquerencia parte de ahí: de la fascinación por el toro bravo y de la admiración por lo que algunos toreros son capaces de transmitir delante de ese animal único.
Pero no se detiene ahí. La tauromaquia es también una forma específica de la cultura hispánica: no un residuo ni una anomalía, sino una de sus cristalizaciones más complejas. En ella confluyen una memoria larga —de gestos, de ritmos, de imágenes— y una sensibilidad que ha encontrado en la plaza un lugar de condensación. Pensarla exige, por tanto, salir de sus límites aparentes y ponerla en relación con otras tradiciones de sentido: la literatura, la pintura, la filosofía, la música. No para legitimarla, sino para entender lo que en ella se juega.
La actualidad estará presente, pero no como mandato, sino como punto de partida: cada corrida, cada gesto, cada nombre podrá leerse como síntoma, como signo o como pregunta. No se trata de contar lo que ha pasado, sino de atender a lo que en ello se aparece e insiste.
Este es, en el fondo, un proyecto de tiempo: una resistencia frente a la velocidad, una forma de atención frente al ruido, una apuesta por la forma frente a la dispersión.
Una contraquerencia.
Un lugar —todavía— donde mirar.
Antonio J. Pradel
Para hacerse una idea de cómo se piensa y se escribe en Contraquerencia, antes de cruzar el umbral. Tres ensayos de Antonio J. Pradel, libres de leer.
Sobre la incomodidad que produce un arte que no se deja traducir al lenguaje de la utilidad — y por qué precisamente ahí reside su valor.
Leer →La tauromaquia comparece hoy bajo la forma del escándalo. No conviene apresurarse a defenderla: hay que demorarse en él, habitarlo.
Leer →Hay una edad —rara— en la que el torero, cuando todo parece haberse perdido, empieza por fin a torear. Sobre la economía del gesto.
Leer →Lecturas recientes del mundo taurino —ensayo, narrativa, fotografía, biografía— pensadas con criterio. Sin complacencia y sin prisa.
El toreo como forma de lo irreductible. Sobre un libro que no cierra el problema: lo devuelve a su lugar natural, que es el conflicto.
Leer reseña →La tauromaquia como conciencia de una forma. Tradición hispánica y humanística como clave —no como nostalgia—.
Leer reseña →Textos breves y autónomos que toman un aspecto concreto del toreo —el gesto, la quietud, la distancia— y lo despliegan como problema. Un pensamiento en marcha.
Ni juicios inmediatos ni repertorio de hechos. Se escribe aquí para precisar qué es exactamente lo que vemos cuando vemos torear.
El cuaderno avanza con el calendario —San Isidro, las grandes ferias— pero sin someterse a él. La forma se impone al ruido.
Contraquerencia no es solo la newsletter. Es una casa para la cultura taurina pensada despacio — con lecturas, archivos recuperados y un idioma propio.
Reseñas de las publicaciones recientes del mundo taurino. Ensayo, narrativa, fotografía, biografía. Sin complacencia, con criterio.
2 reseñas publicadas →Obras descatalogadas que siguen siendo esenciales. Muchas, descargables desde la Biblioteca Digital Taurina de Castilla y León. Lo que ya estaba escrito y conviene volver a leer.
En preparaciónEl vocabulario del toreo pensado desde la filosofía wabi-sabi: querencia, contraquerencia, sitio, quietud, aparición. Un idioma propio, repensado término a término.
En preparaciónUna puerta abierta a todo el mundo. Y un círculo reservado para quien quiera entrar más adentro del ruedo.
Para conocer el tono y la mirada del proyecto.
Saber másEl círculo de quienes quieren pensar el toreo de cerca.
Saber másO escríbenos a info@contraquerencia.com.
Una sola pieza al cierre de cada temporada. Los textos del cuaderno retrabajados y ampliados, junto a ensayos exclusivos que solo verán la luz en el Anuario. Papel verjurado, encuadernación cosida, tirada corta y numerada.
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Lleva años pensando la tauromaquia desde un lugar poco habitual: no como crónica ni como opinión, sino como un territorio donde el tiempo, el cuerpo y la forma se ponen en juego.
Es autor de Elogio y refutación de la quietud, El gesto justo y Último tercio, y director de Minotauro. Periódico de toros y toreros, editado por la Asociación Cultural Taurina Minotauro del Club Matador (Madrid).
Contraquerencia continúa esa búsqueda: una manera de mirar el toreo más allá de lo evidente.
Las figuras y los gestos a los que el cuaderno vuelve. Belmonte, Joselito, Antonio Montes, Gaona, Bienvenida, Morante. Una memoria larga, todavía viva.
@contra.querenciaEl feed irá alimentándose de archivo y comentario en las próximas semanas.